Guiados por la inigualable calidad musical de Pedro Aznar, miles de personas participaron de este Primer Encuentro Multitudinario para festejar la obra de Luis Alberto Spientta.
Quizás el frío de ese 29 de abril
de 2012 creería ser el marco natural para un día en el que se recuerda el vacío
que deja la partida de un ser tan amado y admirado, ese que nos dejó a todo el
pueblo spinetteano la noticia del último 8 de febrero. Pero este marco tenía un
error conceptual que Pedro Aznar aclaró desde el comienzo.
El encuentro no sería un homenaje
a su inmensidad sino una celebración, un agradecimiento al legado maravilloso
que Luis dejó. Y por eso la baja temperatura que proponía el clima, fue opacada
con la calidez de los miles de participantes dirigidos por la excelentísima
figura de Pedro Aznar quien fue el encargado de elegir los tesoros que serían expuestos
en esta oportunidad, acompañados también por Andrés Beeuwsaert, Roxana
Amed y el extraordinario ‘‘Pomo’’ Lorenzo.
‘‘Si es que sus sueños son luces
en torno a ti, tú te das cuenta que él ya nunca ha de morir, nunca
ha de morir…’’ recordaba la voz de Pedro las mágicas enseñanzas del maestro,
que a los 16 años componía este tema, el Tema de Pototo, que fue elegido por el
anfitrión para inaugurar la celebración. Si 16 años parece demasiado joven para
expresar un sentimiento tan profundo, los 23 abriles que tenía Spinetta cuando
compuso el tema que proseguía en la lista parecen inentendibles.
La ``Cantata de puentes
amarillos´´ es una de las piezas más maravillosas que se puedan apreciar de la vastísima
obra que produjo en la voz hispana. Inspirada en las cartas que Vincent Van Gogh
le escribía a su hermano Teo, provocó una erupción de un sinfín de melodías y
poesía surrealista, en un joven Spinetta recién separado de su emblemática
banda Pescado Rabioso.
Así entre lágrimas que no podían
ocultar el choque de sensaciones tan dispares, como la tristeza que provoca el
ausencia física en un mundo regido por lo material, pero también el
agradecimiento infinito y admiración profunda a un ser que supo inspirar las
mentes y los sentidos de varias generaciones que crecieron o se elevaron con su
obra, se presentaron Perdonado (niño condenado); Kamikaze; No te Busques ya en
el umbral; Dulce 3 Nocturno; Todas las hojas son del viento; Resumen Porteño;
Figuración; Serpiente, viaja por la sal; Los libros de la buena memoria (tema
que quedó eternizado junto al mismo Aznar, en la presentación en el programa
televisimo de Juan Alberto Badía por los años ’80); Cementerio Club; Umbral;
Sexo; Blues de Cris; Figuracion; El anillo del capitán Beto; Barro tal Vez; Durazno
Sangrando… creo que no hace falta agregar absolutamente nada a los títulos
anteriores, todo el que escuchó cada uno de esas piezas sabe que hablan por sí
solas.
Claro que sería difícil, para no
citar al ``imposible´´, Seguir viviendo sin su amor y es por eso que el Flaco
sabiendo de la finitud de los cuerpos plasmó su amor en esta obra infinita para
que todos nosotros podamos seguir viviendo con su amor y en agradecimiento, el
músico que formó parte de una de las bandas más importantes de la música
nacional (Seru Girán), instó a todos los presentes a cantar uno de emblemas de
la obra celebrada, ‘’Muchacha ojos de papel’’.
Así, aplacando el frío alrededor de
una obra inspirada principalmente por el amor, las miles de personas escucharon
los últimos temas (Todos estos años de gente; Quedándote o yéndote; Que ves el cielo; Ella también) y
entre aplausos y llantos, cerraron la primer celebración multitudinaria de una un
legado eterno, sin la presencia física de su autor, pero con la magia y energía
de su alma acompañando la velada.
Quizás porque su música, su poesía
y el sentido de cada una de sus palabras haya atravesado tan profundamente el
alma y la conciencia de cada uno de los que lo escucharon, es que no puede
existir la posibilidad en la cabeza de nadie que la desaparición física de Luis
Alberto Spinetta lleve a su ausencia. Su
presencia es eterna. El flaco es inmortal.