``Dicen que ya no soy yo´´, canta Rodolfo Páez en Ciudad de
pobres corazones ante un Luna Park eufórico y posteriormente aclara ``¿Y quién mierda voy
a ser?´´.
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Hace tiempo quería expresar mi opinión acerca del las controversias que rondan a quien creo es uno de los mayores artistas que tiene Latinoamérica. Quizás el impresionante concierto del último sábado, en el clásico estadio porteño en donde Fito luego de recorrer todo su último disco ‘‘Yo te amo’’ continúo con clásico como Al lado del camino, Abre, El jardín donde vuelan los mares, Bello abril, Creo, Polaroid de locura o Giros junto a Ariel Rot, fue el aliciente para sentarme a escribir sobre el tema postergado.
La ‘‘cuestión Páez’’ recorre dos grandes corrientes críticas,
una es la que abarca el espectro musical del artista rosarino y la otra
vinculada a su visón social y política. La primera corriente crítica es abordada
a continuación desde el lugar de melómano sin un despliegue de conocimientos
técnicos sobre la disciplina musical y la segunda desde la mera cita a las
exposiciones públicas del músico en cuestión.
-``Fito después de ‘‘El amor después del amor’’ se acabó´´.
Quienes son emisores de esa frase pueden llegar a realizar
ciertas concesiones como ser ``A lo sumo te banco hasta Circo Beat/Abre´´.
Este último se editó en 1999, desde allí hasta el presente
Páez grabó en estudio aproximadamente diez discos más. ``Rey Sol´´ hasta ``Yo
te amo´´, pasando por la perla de ``El sacrificio´´ o ``Naturaleza sangre´´.
Raramente a quien le gusta el sin fin de melodías del disco más vendido de la
historia de la música argentina (El amor después del amor) pueda obviar,
habiéndolos escuchado, temas como A medio
paso de tu amor; El diablo de tu corazón; Bello Abril; Entrance; Waltz for
Marguie; Zamba del cielo; London Town; la versión del tema de Chico Buarque
Construcción; Esto podría haber sido una
canción; Guerra de Luz; Mouchette; El fantasma caníbal; Por donde pasa el amor;
La canción del soldado y Rosita Pazos; Las luces de la ciudad; etc.
Quien se pierda la vasta obra de este inmenso artista por no
soportar la pretensión de que obras como ``El amor después…´´ se construyen una
sola vez, quedará afuera de una riqueza musical y artística impresionante que
forma parte de la cultura de habla hispana.
Pero, al fin y al cabo el arte está guiado por la subjetividad y esta primera crítica es irresoluble.
La segunda y última cuestión que gira en torno a la figura
del rosarino, toma mayor vigor a partir de una carta enfurecida contra una
forma que él entiende mezquina y miserable de construir la sociedad. A partir
del famoso ``me da asco la mitad de los porteños´´. Esto provocó la ebullición de cientos o miles que salieron a
cruzarlo argumentando que su respuesta al resultado de las elecciones en la
Ciudad de Buenos Aires, se debía a cuestiones de conveniencia o de índole económica.
Quienes esto aducen desconocen seguramente al Rodolfo Páez
que en el año ’95 cuestionaba a una porción de la sociedad que ``Vota a Menem,
habiendo dejado pasar la Obediencia de vida o el Punto Final´´ y también a una
``Argentina exhibicionista y criminal en la cual la franja de los que tienen y
los que no, se hace cada vez más grande.´´
El que en el año ’93 donaba 400 mil dólares a UNICEF
por algo que creía justo. Diciendo ``yo me he beneficiado mucho este año con el
apoyo del pueblo argentino a mi obra musical y quiero devolver aunque sea en
parte, a los niños y niñas argentinos, todo lo que he recibido´´. El autor de Tercer
Mundo y La casa desaparecida, `` La
primera era una broma, era decir “bueno, se viene este disparate”. Y este
último tema es más grave.´´; o de la tierna historia de amor de un niño de 11 (11 y 6) que cinco años más tarde es El chico de la tapa y la pregunta acerca
del rol de la sociedad en la contención de nuestros jóvenes.
Páez es el mismo. El mismo que en 1985 ofrecía con una
canción su ‘‘corazón’’ cuando crean que ‘‘todo está perdido’’, emocionaba este
último sábado 26 de Abril al Luna Park con su carta del Soldado a Rosita Pazos. Jugado en cada palabra y en cada silencio.
Cuando canta en Ciudad de pobres
corazones ``no me verás arrodillado´´ y agrega ``nunca más´´, como cuando
en El diablo de tu corazón dice ``Las
cosas tienen que estar bien ya no se puede estar peor´´ y retruca ``O sí! Pero las
cosas van a estar mejor´´.
Expuesto a exabruptos como cualquier persona, Rodolfo ‘‘Fito’’
Páez mantiene una coherencia en el compromiso social a través de sus años y eso lo hace ser él. Sino, ¿Quién
mierda va a ser?
Fuentes:
- Entrevista Páez 1995: https://www.youtube.com/watch?v=5G19MEF9idM
- Páez y UNICEF: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-172698-2011-07-21.html
- Páez 1999 en Página12: http://www.pagina12.com.ar/1999/99-10/99-10-30/pag27.htm