lunes, 11 de octubre de 2010

Luis ''El eterno'', en el Coliseo

Spinetta se presentó una vez más en el mítico Teatro Coliseo y deleitó con su magia a sus seguidores, durante casi dos horas y media y una lista con temas de sus últimos discos y perlas de su inigualable trayectoria.


En las puertas del Coliseo se podía sentir la energía que acompaña a los grandes eventos, esos que quedan para siempre en la retina del espectador.
Los conciertos de Spinetta suelen presentar esta escena y es por eso que su público acude en forma masiva a cada una de las presentaciones de este ''procer'' de la música. No es casual que entre las butacas se distingan personalidades del ambiente como Luis Salinas, Gillespi, Tweety Gonzalez, Guille Vadalá, Lisandro Aristimuño, entre otros.

La gente iba ingresando y al ubicarse se les entregaba una especie de programa donde se incluía la lista de músicos que acompañarían a Luis durante la noche y entre ellos sorprendían los nombres de Vera Spinetta (su hija menor) y Juan Carlos ''Mono'' Fontana (el histórico tecladista que formó parte de Spinetta Jade y luego seguiría a su lado en la etapa solista en discos como ''Tester de violencia''; ''Peluson of Milk''). Obviamente estaban también el pequeño Sergio Verdinelli en Batería, la hermosa Nerina Nicotra en bajo, Claudio Cardone en teclados y Basltasar Comotto como guitarrista de lujo, invitado.

Las luces del teatro se apagaron y las manos de los espectadores comenzaron a estallar en un sincero aplauso, que expresaba la admiración hacia la figura del genio musical, que iba apareciendo a medida que se elevaba el telón.
La banda antes descripta estaba casi completa, faltaba Vera que aguardaba al costado del escenario, y los primeros temas sonaban, al rededor de la inconfundible y bella voz de Luis, armonizando los oidos y la mente de los presentes, que necesitados de esa claridad auditiva concurrían a olvidarse del strees y la comtaminación sonora que se vive en una ciudad como Buenos Aires.

En la lista de temas apareció la primer perla de la noche. El histórico ''Cementerio Club'' que formaba parte de uno de los discos, sino él disco, más influyente del rock nacional, Artaud. El riff que se repite una y otra vez, esta vez es ejecutado por Claudio Cardone, eleva y atraviesa el alma. El mismo fue ejecutado por Gustavo Cerati en la versión unplugged de ''Te para tres''.
Este último tema del lider de Soda Stereo, fue encarnado por el Flaco, quién al terminar el tema envió sus energías para la pronta y satifactoria recuperación de Gustavo.
La ''orquesta'' que acompañaba a Luis se iba luciendo a la par del astro, con sus respectivos solos entre tema y tema.
''Oh Magnolia'' una especie de funk rock dejaba ver el lado más potente de la banda, así como también la hermosa ''Buenos Aires alma de Piedra''.
''Él empezó como un beatle y creció tanto que llegó a ser el Herbie Hancock rioplatense. Voy a interpretar Milonga Blues de Hugo Fattoruso...'' fue la introducción a la magnifica versión de dicho tema.

Uno de los momentos más emocionantes fue el de la participación de Vera en los coros, su dulce voz era abrazada por la de su padre, quien la miraba con una sonrisa que no podía evitar la emoción de compartir un momento así con ella. Así pasaron ''Proserpina'' y ''Cabecita calesita''.
''Despierta en la brisa'', de el disco ''Un mañana'' (el último editado), permitía que Comotto disparara rayos de luz para todos lados con su demoledor solo de guitarra.
Un tema de ya 25 años aparecía en la lista, del disco LALALA, disco que compartió con Fito Paez y que pasó a la historia del Rock Nacional, este era ''Asilo en tu corazón''.
También fueron incluidos ''La mendiga'' y ''Canción de amor para Olga'', los cuales tuvieron una enorme participación en la composición de Claudio Cardone.
El recuerdo a las victimas de la tragedia de Santa Fe y el pedido de toma de conciencia, fueron la introducción al tema ''8 de octubre'' co-compuesto con León Gieco.

El Flaco advertía que la noche estaba llegando a su fin, cunado alguien de el público le grita ''no te preocupes Luis que tenemos mas tiempo que en Velez...'' (haciendo alusión a la noche del 4 de diciembre de 2009 en la cual tocó durante cinco horas y media, con todos los músicos que formaron sus bandas durante los 40 años de trayectoria) a lo que él respondió ''No, eso fue único e irrepetible. Esa noche envejecí 70 años por minuto. Envejecí tanto que ya estoy joven de vuelta...''
Luego de este diálogo con su fan, sonaba el riff de ''Yo miro tu amor'' y la potencia del blues expresado en esa magnifica banda, electrizaba a los oyentes. Y tras otro solo de Baltasar, ovacionado de pie por el público, los músicos abandonaban el escenario.

Los aplausos y los gritos rogaban el regreso de quien alguna vez fue llamado ''el San Martín del rock nacional'' y este no se hizo esperar.
Volvía con toda la banda, incluida Vera, para interpretar la fábula que le daba nombre a uno de los albumes de la legendaria banda Invisible. ''Durazno Sangrando''. Los coros de la pequeña Spinetta se acoplaban con integridad a la voz de su padre.
Por fortuna, faltaba más.
Y los primeros acordes de ''Ludmila'' deleitaban a un teatro más que agradecido.

El narrador se toma un momento para hacer una apreciación personal, ya que este es uno de sus temas preferidos. Para el que no lo escuchó, pertence al disco ''Madre en años luz'' de Spinetta-Jade, lo recomiendo sin lugar a dudas. El tema invita a un viaje a traves del cosmos que forman las melodías de la guitarra y los sintetizadores, liderado por la claridad absoluta de las cuerdas vocales de Luis Alberto. Una vez finalizado el viaje, nos invade un deseo profundo de volver a ingresar a ese mundo que nos regala ''Ludmila''. Con una poesía que acompaña perfectamente el periplo.

''Mi elemento'' y ''Tu vuelo al fin'' dos temas del último disco fueron ovacionados por todos. Y como en toda la noche el joven guitarrista demostraba porque merecía estar donde estaba.

El final fue con la impresionante ''Herida de Paris'' y los solos de todos los integrantes de la banda. La letra del tema dice ''... Hoy que veo más sombras que nada, tu dulzor me haría reir...'' expresando sin el condicional, el sentimiento de todos los alli presentes.
Luis Alberto Spinetta, con su dulzor, con su armonía, hace reir el alma. Hace que todos olviden sus pesares, sus sombras y salgan de cada uno de sus conciertos, completamente renovados. Por eso el apluso se hace infinito y la despedida entre el zumbido de las manos que se chocan dura varios minutos hasta que baja el telón.


lunes, 4 de octubre de 2010

El hombre que se buscaba en la lluvia

Sus manos conocieron ‘’aquellas’’ manos, esas que envolvían su pequeño cuerpo y lo protegían. 

Él no tiene la culpa de no recordar ese momento, si instantes después otras manos lo llevaron y entregaron.  Nunca pudo rememorar que realmente no era quien creía ser. Pero lo sentía, su alma lo sentía. 

Un vacío inmenso le cubría el pecho, la sensación de no pertenecer a su hogar, a la gente con la que había crecido, la que lo había criado.

Poco a poco fue mintiéndose y creyéndose cómodo, copiando sus formas y posturas. Al fin y al cabo se crío escuchando que las sombras no eran más que sombras, más que un lugar oscuro. Pero las sombras son nuestro ser, son lo que nos recuerda nuestro pasado y nos marcan el presente, nuestras sombras son parte de nuestro ser.

Pero su alma lo sabía, por eso bajo la lluvia, él corría buscando que la claridad del agua lo limpiara y le devolviera su identidad. Se buscaba bajo la lluvia. Pero no se encontraba, la lluvia no podía más que acompañarlo y acariciarle el cuerpo. Así convivió con el vacio durante años...

Detrás de los muros, su ángel lo buscaba incansablemente. Derribando todas las barreras y resistiendo al dolor de no tenerlo, pero con la esperanza de devolverle su ser en un abrazo inolvidable. 

Así fue como el viento con enorme fuerza descubrió el camino y el ángel abrió sus brazos  y lo invito a volar, a recuperar su historia. Pero él confundido y asustado por la altura se negó y prefirió aquel vació en el pecho.  Claro, al volar vería sus sombras enormes y otra vez el castigo de sus apropiadores. 

Al día de hoy no se animó a ver sus sombras, a recuperar su ser, a ‘’reencontrarse’’. Prefirió seguir buscándose en la lluvia, pero ella consciente de su deficiencia empezó a advertirle y es que sus gotas pueden acompañar en la caída a sus lágrimas, pero no podrán pararlas. 

El Ángel continúa esperando ese abrazo infinito que le devuelva lo que perdió cuando transformaron sus sueños y su vida en sombras. Pero principalmente devolverle su ser y quitar el vació que lo acarrea a él desde hace ya 32 años.