Sus manos conocieron ‘’aquellas’’ manos, esas que envolvían su pequeño cuerpo y lo protegían.
Él no tiene la culpa de no recordar ese momento, si instantes después otras manos lo llevaron y entregaron. Nunca pudo rememorar que realmente no era quien creía ser. Pero lo sentía, su alma lo sentía.
Un vacío inmenso le cubría el pecho, la sensación de no pertenecer a su hogar, a la gente con la que había crecido, la que lo había criado.
Poco a poco fue mintiéndose y creyéndose cómodo, copiando sus formas y posturas. Al fin y al cabo se crío escuchando que las sombras no eran más que sombras, más que un lugar oscuro. Pero las sombras son nuestro ser, son lo que nos recuerda nuestro pasado y nos marcan el presente, nuestras sombras son parte de nuestro ser.
Pero su alma lo sabía, por eso bajo la lluvia, él corría buscando que la claridad del agua lo limpiara y le devolviera su identidad. Se buscaba bajo la lluvia. Pero no se encontraba, la lluvia no podía más que acompañarlo y acariciarle el cuerpo. Así convivió con el vacio durante años...
Detrás de los muros, su ángel lo buscaba incansablemente. Derribando todas las barreras y resistiendo al dolor de no tenerlo, pero con la esperanza de devolverle su ser en un abrazo inolvidable.
Así fue como el viento con enorme fuerza descubrió el camino y el ángel abrió sus brazos y lo invito a volar, a recuperar su historia. Pero él confundido y asustado por la altura se negó y prefirió aquel vació en el pecho. Claro, al volar vería sus sombras enormes y otra vez el castigo de sus apropiadores.
Al día de hoy no se animó a ver sus sombras, a recuperar su ser, a ‘’reencontrarse’’. Prefirió seguir buscándose en la lluvia, pero ella consciente de su deficiencia empezó a advertirle y es que sus gotas pueden acompañar en la caída a sus lágrimas, pero no podrán pararlas.
El Ángel continúa esperando ese abrazo infinito que le devuelva lo que perdió cuando transformaron sus sueños y su vida en sombras. Pero principalmente devolverle su ser y quitar el vació que lo acarrea a él desde hace ya 32 años.
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