martes, 16 de septiembre de 2014

A los imprescindibles


Los mares,
los vientos,
los siglos,
surcará.

La voz de este pueblo
en un grito arderá.
Aunque le corten la lengua,
aunque sus manos destrocen.

Nuestro canto es la unidad,
Latinoamérica libre!

domingo, 27 de abril de 2014

La cuestión Páez

``Dicen que ya no soy yo´´, canta Rodolfo Páez en Ciudad de pobres corazones ante un Luna Park eufórico y posteriormente aclara ``¿Y quién mierda voy a ser?´´.

http://fotosrodrigoalonso.blogspot.com.ar/

Hace tiempo quería expresar mi opinión acerca del las controversias que rondan a quien creo es uno de los mayores artistas que tiene Latinoamérica. Quizás el impresionante concierto del último sábado, en el clásico estadio porteño en donde Fito luego de recorrer todo su último disco ‘‘Yo te amo’’ continúo con clásico como Al lado del camino, Abre, El jardín donde vuelan los mares, Bello abril, Creo, Polaroid de locura o Giros junto a Ariel Rot, fue el aliciente para sentarme a escribir sobre el tema postergado.

La ‘‘cuestión Páez’’ recorre dos grandes corrientes críticas, una es la que abarca el espectro musical del artista rosarino y la otra vinculada a su visón social y política. La primera corriente crítica es abordada a continuación desde el lugar de melómano sin un despliegue de conocimientos técnicos sobre la disciplina musical y la segunda desde la mera cita a las exposiciones públicas del músico en cuestión.  

-``Fito después de ‘‘El amor después del amor’’ se acabó´´.

Quienes son emisores de esa frase pueden llegar a realizar ciertas concesiones como ser ``A lo sumo te banco hasta Circo Beat/Abre´´.

Este último se editó en 1999, desde allí hasta el presente Páez grabó en estudio aproximadamente diez discos más. ``Rey Sol´´ hasta ``Yo te amo´´, pasando por la perla de ``El sacrificio´´ o ``Naturaleza sangre´´. Raramente a quien le gusta el sin fin de melodías del disco más vendido de la historia de la música argentina (El amor después del amor) pueda obviar, habiéndolos escuchado, temas como A medio paso de tu amor; El diablo de tu corazón; Bello Abril; Entrance; Waltz for Marguie; Zamba del cielo; London Town; la versión del tema de Chico Buarque Construcción; Esto podría haber sido una canción; Guerra de Luz; Mouchette; El fantasma caníbal; Por donde pasa el amor; La canción del soldado y Rosita Pazos; Las luces de la ciudad; etc.

Quien se pierda la vasta obra de este inmenso artista por no soportar la pretensión de que obras como ``El amor después…´´ se construyen una sola vez, quedará afuera de una riqueza musical y artística impresionante que forma parte de la cultura de habla hispana. 

Pero, al fin y al cabo el arte está guiado por la subjetividad y esta primera crítica es irresoluble.

La segunda y última cuestión que gira en torno a la figura del rosarino, toma mayor vigor a partir de una carta enfurecida contra una forma que él entiende mezquina y miserable de construir la sociedad. A partir del famoso ``me da asco la mitad de los porteños´´. Esto provocó la ebullición de cientos o miles que salieron a cruzarlo argumentando que su respuesta al resultado de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, se debía a cuestiones de conveniencia o de índole económica.

Quienes esto aducen desconocen seguramente al Rodolfo Páez que en el año ’95 cuestionaba a una porción de la sociedad que ``Vota a Menem, habiendo dejado pasar la Obediencia de vida o el Punto Final´´ y también a una ``Argentina exhibicionista y criminal en la cual la franja de los que tienen y los que no, se hace cada vez más grande.´´

El que en el año ’93 donaba 400 mil dólares a UNICEF por algo que creía justo. Diciendo  ``yo me he beneficiado mucho este año con el apoyo del pueblo argentino a mi obra musical y quiero devolver aunque sea en parte, a los niños y niñas argentinos, todo lo que he recibido´´. El autor de Tercer Mundo y La casa desaparecida, `` La primera era una broma, era decir “bueno, se viene este disparate”. Y este último tema es más grave.´´; o de la tierna historia de amor de un niño de 11 (11 y 6) que cinco años más tarde es El chico de la tapa y la pregunta acerca del rol de la sociedad en la contención de nuestros jóvenes.

Páez es el mismo. El mismo que en 1985 ofrecía con una canción su ‘‘corazón’’ cuando crean que ‘‘todo está perdido’’, emocionaba este último sábado 26 de Abril al Luna Park con su carta del Soldado a Rosita Pazos. Jugado en cada palabra y en cada silencio. Cuando canta en Ciudad de pobres corazones ``no me verás arrodillado´´ y agrega ``nunca más´´, como cuando en El diablo de tu corazón dice ``Las cosas tienen que estar bien ya no se puede estar peor´´ y retruca ``O sí! Pero las cosas van a estar mejor´´.


Expuesto a exabruptos como cualquier persona, Rodolfo ‘‘Fito’’ Páez mantiene una coherencia en el compromiso social a través de sus años y eso lo hace ser él. Sino, ¿Quién mierda va a ser? 

Fuentes:
- Entrevista Páez 1995: https://www.youtube.com/watch?v=5G19MEF9idM
- Páez y UNICEF: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-172698-2011-07-21.html
- Páez 1999 en Página12: http://www.pagina12.com.ar/1999/99-10/99-10-30/pag27.htm

jueves, 21 de noviembre de 2013

A León



A León lo vi por primera vez hace poco más de 10 años, con más o menos esos mismos años de vida. Su música y sus letras ya no solo eran los sonidos cotidianos y alegres que inundaban mi casa. Todo se resignificaba. Bajo el Sol de Bogotá ya no era sólo esa bella melodía bailable, era también el compartir, el despojarse de las cosas para que el otro también tenga. ``Deja que el gamín te tumbe un poco de lo que traes, esa es la única forma que tiene para ganar.´´

Éste artista me abrió un mundo, o mejor dicho me abrió la esperanza de otro mundo. Un mundo posible más amigable, menos hostil, más comprensivo, más sociable.
Pero para llegar a ese mundo, siempre detrás, la lucha. El compromiso. La coherencia.

Con Gieco conocí el valor de los pañuelos blancos, el saber que había más gente que buscaba incasablemente ese sueño y que detrás tenía una lucha propia inclaudicable y por eso esa lucha se había hecho de todos también. Conocí el valor de la memoría, de la verdad, de la justicia y de la igualdad.

León me marco ideológicamente a los 10 años. En plena crisis del 2001 me explicaba el significado de la hermandad latinoamericana y cuando los medios culpaban a los hermanos de la patria grande por la falta de empleo, él nos gritaba desde la música que los verdaderos culpables eran los intereses transnacionales. Y que si nos pedían que volviéramos otra vez donde nacimos (a los que iban en busca de una vida que Argentina no les brindaba o mejor dicho las políticas neoliberales no les brindaban), nosotros les íbamos a pedir que sus empresas se vayan de nuestro país. De igual a igual.

Años después la historia nuestra, argentina y latinoamericana, dió un giro trascendental. Y en 2004 León ya había comprendido ese cambio que se había iniciado meses antes con la llegada de un hombre sureño, que tenía apenas un 23% de respaldo popular.

No me voy a olvidar nunca el recital en el Ópera, cuando como preludio de una emblemática canción, él diciendo ``tengo la alegría de estar transitando junto a todos ustedes en un país más justo, en un país que soñamos, en un país con libertad donde los asesinos no caminen y llenen de sangre las calles que pisan nuestros hijos´´, para luego cantar En el país de la libertad, expresaba su apoyo al nuevo gobierno. Me volví enojado, no entendía ¿por que se ponía al lado de un ``político´´? Si ya sabíamos que eran todos lo mismo. Los años, la vida y la comprensión histórica me enseñaron que yo tenía que estar al lado de ese mismo hombre y de esa mujer.

El sábado después de todo el tiempo que pasó, lo ví ahí, arriba del escenario, después de 4 horas de show, con más energía que cualquiera de los que estábamos sentados disfrutando de su música (de sus palabras, de su presencia) y me di cuenta que de León hablaba Bertold Brecht.

León es un imprescindible, porque hay hombres que luchan un día y son buenos, hay quienes luchan muchos días y son muy buenos, pero hay quienes luchan toda la vida. León Gieco es uno de ellos y por eso es imprescindible.

Gracias por ser brújula en las tormentas. Por alegrarme y hacerme reflexionar en el mismo instante. Por transformarme con tu lucha en un militante político que se decide a no rendirse nunca en la búsqueda de ese mundo posible que soñamos.

Feliz cumpleaños y mucha vida, que vos sabes como transformarla en buena.

viernes, 14 de diciembre de 2012

L.A.S.

Ser de luz, amor y luz.
Tu magia impoluta se siente. 
Se siente cuando te nombramos, 
Cuando cantamos un verso tuyo, 
Tuyo y nuestro, 
Porque nosotros somos vos. 

Cuando te celebramos reunidos, 
en cada una de las lágrimas 
que riegan el suelo por tu memoria, 
en cada abrazo, cóctel de sensaciones, 
te sentimos. 
Iluminándonos con tu amor. 

Alma eterna, 
Refugio para los mortales, 
Este llanto no es tristeza, 
o quizá algo, por la ausencia de tu risa. 
Pero también es alegría por poderte compartir, 
por saber que tu huella no llegó solo hasta mí. 

Una vez más voy a cantar lo que siento, 
Para no morir por dentro. 

Voy mirar en el cielo, 
el eterno resplandor, 
y quedarme al fin tranquilo, 
que la canción llegó hasta el Sol.





Tomada sobre fotografía de Eduardo ''Dylan'' Martí















Tomada sobre fotografía de Eduardo ''Dylan'' Martí








Todas las fotografías pertenecen a Sebastián Tornamira.

viernes, 7 de diciembre de 2012

10 de Octubre

Hoy el día está menos gris,
aunque el cielo mienta.
Siento la energía de los vientos
que mañana voy a poder contemplar, con vos.

Las cenizas de la sudestada
que inundaban toda la ciudad,
solo abonarán jardines
donde te veré brillar.

Y todos los vientos soplarán.
Y todos los vientos soplarán.
Y todos los vientos soplarán,
dibujándolo al Sol...

Fotografía: Seba Tornamira


lunes, 3 de diciembre de 2012

Nubarrón de tormenta


Foto: Seba Tornamira

La previa a un concierto de Liliana Herrero puede representarse con la imagen de un enorme cúmulo de agua concentrada en un cielo negro que augura la ferocidad con que se va a desarrollar el acontecimiento.

La artista entrerriana tiene la capacidad de interpelar al público con su intensidad y conversar a través de las emociones con cada una de las personas presentes.

Su energía, que se dispara a través de su voz única, expresa un movimiento constante de este tiempo. Este tiempo que intenta romper con los lazos comunes que atan a la cultura, que la repiensa, que la discute. Un tiempo que pretende un cambio, un nuevo viento.

En momentos donde las sociedades se complejizan, donde todo comienza a moverse, la cultura abre espacios a nuevas profundidades. Herrero representa esa complejidad y por eso la vigencia de su arte.

Pero su apuesta es mayor y en el final de un concierto de por si intenso, que contó con la compañía de Juan Falú para interpretar entre otras una variación sobre Alfosina y el mar con la calidad que sólo el músico tucumano puede impregnarle o el recuerdo de la hermosa melodía de Run Run de Violeta Parra, la artista oriunda de Villaguay suelta una explosiva versión de la zamba 
‘‘a diablera’’ música de Hilda Herrera y letra de Antonio Nella Castro que en versos como ‘‘total cuando haga noche en medio de la huella y se eche largo a largo debajo de algún tala el diablero mirando las estrellas ya ni se acordará de cuánto gana’’ hiende las almas de todos los presentes en el Teatro.

Una artista que transita la música como una búsqueda constante, expone a una sociedad que transita un movimiento constante hacia un nuevo cambio.

Luego de interpretar el hermoso tema de Fernando Cabrera 
‘‘El tiempo esta después’’ y ‘‘Nostalgiosa’’ Herrero se retira bajo una ovación encendida que le pide que regrese para dar un último grito.
‘‘La revolución es un sueño eterno…’’ parece cerrar perfectamente el concepto del encuentro en la calle Sarmiento 2255.

Una fotografía de Kaloian Santos Cabrera proyectada sobre una gran pantalla (ubicada en el centro del escenario) y la voz de Liliana Herrero sobre los acordes de 
‘‘Confesión del viento’’, le daban cuerpo a esa frase que expresa el infinito camino hacia un cambio, la incansable ruptura de las viejas ataduras que impiden el progreso y el surgimiento de algo nuevo y transformador.

Foto: Seba Tornamira

domingo, 5 de agosto de 2012

Alma en canciones

El músico patagónico llevo su magia al interior del Gran Rex para compartir entre canción y canción una forma de ver el mundo, una forma de ver a la sociedad y una forma de disfrutar y reflexionar la vida.

(foto: Flor Carroza)
La Capital Federal había amanecido con una incesante lluvia que como ya tiene acostumbrados a sus habitantes transformaba a la ciudad en una especie de gran estanque en la que se intenta convivir entre los ruidos de los millones de automóviles que aceleran su paso para estar primeros en el congestionamiento matutino mientras despliegan sus estruendosas bocinas e insultos a los peatones, que corren sin mirar, a refugiarse del agua que pareciera quemar sus trajes y vestidos dejándolos desnudos ante la mirada del tan poco cálido ambiente de oficina.

Es en este mismo hábitat en donde el músico patagónico despliega su universo audiovisual para interpelar a los actores (secundarios en esta escena, pero protagonistas fuera de la enorme sala del Teatro Gran Rex) y lo hace cuestionando las formas de relacionarse con sus pares, su desmesurada ambición por el consumo o su irracional codicia, en el primer tema de la noche  ‘‘Elefantes’’.  Pero su exposición no queda en un simple reproche sino que va más allá, ruega al sujeto ``Apreta los dientes, cambia tu destino hoy…´´

La segunda canción interpretada por Lisandro y la excelentísima ``orquesta´´ que lo acompaña es  ‘‘Cien Pájaros’’, que suena como un homenaje a la naturaleza, a los sonidos únicos que parten del vientre mismo de ella. En esta intenta aplacar y excusarse por tanta destrucción que provoca el hombre sobre ella.

Quizás resulte exagerado al lector la utilización del término  ‘‘orquesta’’ para describir a los 7 músicos (más el sonidista), que acompañan a Aristimuño arriba del escenario, pero esa sensación va a pertenecer únicamente a quienes no hayan podido apreciar la calidad sonora que representa un conjunto integrado con Carli Aristide en guitarra eléctrica, charango, samplers y coros; Leila Cherro en cello y coros; Martín Casado en batería, xilofón, samplers y coros; Rocío Aristimuño en percusión y coros; Lucas Argomedo en bajos y cello; María Laura Bertero en violín y Pablo Jivotovschii en violín, todos ellos dirigidos por las guitarras, samplers  y el enorme registro de notas que componen la voz de Lisandro. Esta conjunción da como resultado melodías exquisitas interpretadas con la más delicada fineza cuando la ocasión lo requiere o la mayor audacia y potencia de ser necesaria.

Claro que de esa forma cualquier interpelación y reclamo se aliviana hasta convertirse en un aliciente para una posterior reflexión. Más cuando entre estos se retoman canciones que trasladan a los presentes a los más hermosos paisajes, permitiéndoles viajar aunque sea unos instantes con el viento sur de  ‘‘Tu nombre y el mío’’ o la bella  ‘‘Azúcar del estero’’, para apalear la tan hostil convivencia cotidiana de una ciudad como Buenos Aires.

El encuentro continuó con invitados de la talla de Lito Vitale para hacer la que quizá sea la canción más oscura del último disco,  ‘‘Pozo ’’ o de Fabiana Cantilo, la histórica voz del rock, que acompaño en la versión de  ‘‘Igual que ayer’’. Una versión más pausada de  ‘‘Traje de dios ’’, la hermosa  ‘‘Última prosa’’  ‘‘Aurora Boreal’’ precedieron a la gran versión del tema  ‘‘Cerrar los ojos’’ que el músico rionegrino interpretó junto a Dread Mar I y a todo el teatro que coreaba al ritmo de ``Cielo de mis noches, que viva la revolución!´´

Mientras saludaba a sus ``hermanos patagónicos´´, comenzaron a sonar los primeros acordes de  ‘‘Puente’’ que electrizó a todos los espectadores que observaban esta vez desde sus butacas la potencia que fluía desde el escenario. Siguió con el segundo tema de Mundo Anfibio y quizás el mejor,  ‘‘Un dólar, un reloj y una frase sin sentido’’ que expone a la sociedad en su desinformación y en su extrema individualización, música y poesía de alto vuelo.

Los ánimos se distendieron momentáneamente con ‘‘Anochecer’’ y su carnavalesco clima, para volverse reflexivos en el hermoso homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo que Lisandro hizo junto a Gabo Ferro en el tema  ‘‘Green Lover’’, acompañado por el recuerdo a Luis Alberto Spinetta que evocaron los aplausos que venían desde las butacas.

‘‘Anfibio’’, el primer tema difundido del último disco del artista rionegrino, continuó la lista que siguió con una versión de  ‘‘El plástico de tu perfume’’ realizada a dúo con Luciana Jury. Una versión que provocó el unánime aplauso de toda la sala, parados para ovacionar la impresionante y desconocida, hasta ese momento, voz de Luciana (hija de Jorge Zuhair Jury y sobrina de Leonardo Favio) que obnubiló a todos.

Luego del primer parate de la noche sale al escenario solo con la guitarra para dedicarle  ‘‘Vos’’ a su mujer, en un silencio absoluto de todo el teatro.  

La próxima invitación sería la presencia de Hilda Lizarazu para hacer  ‘‘Me hice cargo de tu luz’’ y  ‘‘A donde vayan tus pies’’, esta última también del reciente disco y con un nuevo pedido, el de una mayor conciencia frente a la vida: ``Déjale algo bueno a tus huesos…´´

VIDEO ``ME HICE CARGO DE TU LUZ - con Hilda Lizarazu´´

La noche iba llegando a su fin con una versión más acústica de  ‘‘Aunque no estés aquí’’ y la participación de Nekro, de Boom Boom Kid, para hacer  ‘‘How Long’’ una hermosa canción que funciona como respuesta a la apología consumista basada en el capital. Este tema e interpretado junto con dicho músico (exponente de la producción musical autogestionada), suena como una sutil pero energética canción de protesta. ¡No todo lo pueden comprar! Y así se retiran del escenario nuevamente todos los músicos y van dándole forma al final de la jornada.


Claro que faltaban los bises con tres emblemáticas obras  ‘‘Canción de amor’’ ‘‘Blue’’ y ‘‘Es todo lo que tengo y es todo lo que hay’’ que finalizaban una noche en la que Buenos Aires respiró por casi 3 horas de todas sus asperezas y hostilidades de metrópolis, pero a la vez dándose la oportunidad de reflexionar sobre el entorno, las relaciones sociales y los daños que este modelo de vida regido por el capital y no por las personas causa a la totalidad.

Por casi 3 horas Lisandro Aristimuño logró que el mundo fuera testigo de su alrededor  y que la prensa recuerde contarlo, quizás en su titular.