viernes, 14 de diciembre de 2012

L.A.S.

Ser de luz, amor y luz.
Tu magia impoluta se siente. 
Se siente cuando te nombramos, 
Cuando cantamos un verso tuyo, 
Tuyo y nuestro, 
Porque nosotros somos vos. 

Cuando te celebramos reunidos, 
en cada una de las lágrimas 
que riegan el suelo por tu memoria, 
en cada abrazo, cóctel de sensaciones, 
te sentimos. 
Iluminándonos con tu amor. 

Alma eterna, 
Refugio para los mortales, 
Este llanto no es tristeza, 
o quizá algo, por la ausencia de tu risa. 
Pero también es alegría por poderte compartir, 
por saber que tu huella no llegó solo hasta mí. 

Una vez más voy a cantar lo que siento, 
Para no morir por dentro. 

Voy mirar en el cielo, 
el eterno resplandor, 
y quedarme al fin tranquilo, 
que la canción llegó hasta el Sol.





Tomada sobre fotografía de Eduardo ''Dylan'' Martí















Tomada sobre fotografía de Eduardo ''Dylan'' Martí








Todas las fotografías pertenecen a Sebastián Tornamira.

viernes, 7 de diciembre de 2012

10 de Octubre

Hoy el día está menos gris,
aunque el cielo mienta.
Siento la energía de los vientos
que mañana voy a poder contemplar, con vos.

Las cenizas de la sudestada
que inundaban toda la ciudad,
solo abonarán jardines
donde te veré brillar.

Y todos los vientos soplarán.
Y todos los vientos soplarán.
Y todos los vientos soplarán,
dibujándolo al Sol...

Fotografía: Seba Tornamira


lunes, 3 de diciembre de 2012

Nubarrón de tormenta


Foto: Seba Tornamira

La previa a un concierto de Liliana Herrero puede representarse con la imagen de un enorme cúmulo de agua concentrada en un cielo negro que augura la ferocidad con que se va a desarrollar el acontecimiento.

La artista entrerriana tiene la capacidad de interpelar al público con su intensidad y conversar a través de las emociones con cada una de las personas presentes.

Su energía, que se dispara a través de su voz única, expresa un movimiento constante de este tiempo. Este tiempo que intenta romper con los lazos comunes que atan a la cultura, que la repiensa, que la discute. Un tiempo que pretende un cambio, un nuevo viento.

En momentos donde las sociedades se complejizan, donde todo comienza a moverse, la cultura abre espacios a nuevas profundidades. Herrero representa esa complejidad y por eso la vigencia de su arte.

Pero su apuesta es mayor y en el final de un concierto de por si intenso, que contó con la compañía de Juan Falú para interpretar entre otras una variación sobre Alfosina y el mar con la calidad que sólo el músico tucumano puede impregnarle o el recuerdo de la hermosa melodía de Run Run de Violeta Parra, la artista oriunda de Villaguay suelta una explosiva versión de la zamba 
‘‘a diablera’’ música de Hilda Herrera y letra de Antonio Nella Castro que en versos como ‘‘total cuando haga noche en medio de la huella y se eche largo a largo debajo de algún tala el diablero mirando las estrellas ya ni se acordará de cuánto gana’’ hiende las almas de todos los presentes en el Teatro.

Una artista que transita la música como una búsqueda constante, expone a una sociedad que transita un movimiento constante hacia un nuevo cambio.

Luego de interpretar el hermoso tema de Fernando Cabrera 
‘‘El tiempo esta después’’ y ‘‘Nostalgiosa’’ Herrero se retira bajo una ovación encendida que le pide que regrese para dar un último grito.
‘‘La revolución es un sueño eterno…’’ parece cerrar perfectamente el concepto del encuentro en la calle Sarmiento 2255.

Una fotografía de Kaloian Santos Cabrera proyectada sobre una gran pantalla (ubicada en el centro del escenario) y la voz de Liliana Herrero sobre los acordes de 
‘‘Confesión del viento’’, le daban cuerpo a esa frase que expresa el infinito camino hacia un cambio, la incansable ruptura de las viejas ataduras que impiden el progreso y el surgimiento de algo nuevo y transformador.

Foto: Seba Tornamira

domingo, 5 de agosto de 2012

Alma en canciones

El músico patagónico llevo su magia al interior del Gran Rex para compartir entre canción y canción una forma de ver el mundo, una forma de ver a la sociedad y una forma de disfrutar y reflexionar la vida.

(foto: Flor Carroza)
La Capital Federal había amanecido con una incesante lluvia que como ya tiene acostumbrados a sus habitantes transformaba a la ciudad en una especie de gran estanque en la que se intenta convivir entre los ruidos de los millones de automóviles que aceleran su paso para estar primeros en el congestionamiento matutino mientras despliegan sus estruendosas bocinas e insultos a los peatones, que corren sin mirar, a refugiarse del agua que pareciera quemar sus trajes y vestidos dejándolos desnudos ante la mirada del tan poco cálido ambiente de oficina.

Es en este mismo hábitat en donde el músico patagónico despliega su universo audiovisual para interpelar a los actores (secundarios en esta escena, pero protagonistas fuera de la enorme sala del Teatro Gran Rex) y lo hace cuestionando las formas de relacionarse con sus pares, su desmesurada ambición por el consumo o su irracional codicia, en el primer tema de la noche  ‘‘Elefantes’’.  Pero su exposición no queda en un simple reproche sino que va más allá, ruega al sujeto ``Apreta los dientes, cambia tu destino hoy…´´

La segunda canción interpretada por Lisandro y la excelentísima ``orquesta´´ que lo acompaña es  ‘‘Cien Pájaros’’, que suena como un homenaje a la naturaleza, a los sonidos únicos que parten del vientre mismo de ella. En esta intenta aplacar y excusarse por tanta destrucción que provoca el hombre sobre ella.

Quizás resulte exagerado al lector la utilización del término  ‘‘orquesta’’ para describir a los 7 músicos (más el sonidista), que acompañan a Aristimuño arriba del escenario, pero esa sensación va a pertenecer únicamente a quienes no hayan podido apreciar la calidad sonora que representa un conjunto integrado con Carli Aristide en guitarra eléctrica, charango, samplers y coros; Leila Cherro en cello y coros; Martín Casado en batería, xilofón, samplers y coros; Rocío Aristimuño en percusión y coros; Lucas Argomedo en bajos y cello; María Laura Bertero en violín y Pablo Jivotovschii en violín, todos ellos dirigidos por las guitarras, samplers  y el enorme registro de notas que componen la voz de Lisandro. Esta conjunción da como resultado melodías exquisitas interpretadas con la más delicada fineza cuando la ocasión lo requiere o la mayor audacia y potencia de ser necesaria.

Claro que de esa forma cualquier interpelación y reclamo se aliviana hasta convertirse en un aliciente para una posterior reflexión. Más cuando entre estos se retoman canciones que trasladan a los presentes a los más hermosos paisajes, permitiéndoles viajar aunque sea unos instantes con el viento sur de  ‘‘Tu nombre y el mío’’ o la bella  ‘‘Azúcar del estero’’, para apalear la tan hostil convivencia cotidiana de una ciudad como Buenos Aires.

El encuentro continuó con invitados de la talla de Lito Vitale para hacer la que quizá sea la canción más oscura del último disco,  ‘‘Pozo ’’ o de Fabiana Cantilo, la histórica voz del rock, que acompaño en la versión de  ‘‘Igual que ayer’’. Una versión más pausada de  ‘‘Traje de dios ’’, la hermosa  ‘‘Última prosa’’  ‘‘Aurora Boreal’’ precedieron a la gran versión del tema  ‘‘Cerrar los ojos’’ que el músico rionegrino interpretó junto a Dread Mar I y a todo el teatro que coreaba al ritmo de ``Cielo de mis noches, que viva la revolución!´´

Mientras saludaba a sus ``hermanos patagónicos´´, comenzaron a sonar los primeros acordes de  ‘‘Puente’’ que electrizó a todos los espectadores que observaban esta vez desde sus butacas la potencia que fluía desde el escenario. Siguió con el segundo tema de Mundo Anfibio y quizás el mejor,  ‘‘Un dólar, un reloj y una frase sin sentido’’ que expone a la sociedad en su desinformación y en su extrema individualización, música y poesía de alto vuelo.

Los ánimos se distendieron momentáneamente con ‘‘Anochecer’’ y su carnavalesco clima, para volverse reflexivos en el hermoso homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo que Lisandro hizo junto a Gabo Ferro en el tema  ‘‘Green Lover’’, acompañado por el recuerdo a Luis Alberto Spinetta que evocaron los aplausos que venían desde las butacas.

‘‘Anfibio’’, el primer tema difundido del último disco del artista rionegrino, continuó la lista que siguió con una versión de  ‘‘El plástico de tu perfume’’ realizada a dúo con Luciana Jury. Una versión que provocó el unánime aplauso de toda la sala, parados para ovacionar la impresionante y desconocida, hasta ese momento, voz de Luciana (hija de Jorge Zuhair Jury y sobrina de Leonardo Favio) que obnubiló a todos.

Luego del primer parate de la noche sale al escenario solo con la guitarra para dedicarle  ‘‘Vos’’ a su mujer, en un silencio absoluto de todo el teatro.  

La próxima invitación sería la presencia de Hilda Lizarazu para hacer  ‘‘Me hice cargo de tu luz’’ y  ‘‘A donde vayan tus pies’’, esta última también del reciente disco y con un nuevo pedido, el de una mayor conciencia frente a la vida: ``Déjale algo bueno a tus huesos…´´

VIDEO ``ME HICE CARGO DE TU LUZ - con Hilda Lizarazu´´

La noche iba llegando a su fin con una versión más acústica de  ‘‘Aunque no estés aquí’’ y la participación de Nekro, de Boom Boom Kid, para hacer  ‘‘How Long’’ una hermosa canción que funciona como respuesta a la apología consumista basada en el capital. Este tema e interpretado junto con dicho músico (exponente de la producción musical autogestionada), suena como una sutil pero energética canción de protesta. ¡No todo lo pueden comprar! Y así se retiran del escenario nuevamente todos los músicos y van dándole forma al final de la jornada.


Claro que faltaban los bises con tres emblemáticas obras  ‘‘Canción de amor’’ ‘‘Blue’’ y ‘‘Es todo lo que tengo y es todo lo que hay’’ que finalizaban una noche en la que Buenos Aires respiró por casi 3 horas de todas sus asperezas y hostilidades de metrópolis, pero a la vez dándose la oportunidad de reflexionar sobre el entorno, las relaciones sociales y los daños que este modelo de vida regido por el capital y no por las personas causa a la totalidad.

Por casi 3 horas Lisandro Aristimuño logró que el mundo fuera testigo de su alrededor  y que la prensa recuerde contarlo, quizás en su titular.

martes, 1 de mayo de 2012

Celebración de amor

Guiados por la inigualable calidad musical de Pedro Aznar, miles de personas participaron de este Primer Encuentro Multitudinario para festejar la obra de Luis Alberto Spientta.



Quizás el frío de ese 29 de abril de 2012 creería ser el marco natural para un día en el que se recuerda el vacío que deja la partida de un ser tan amado y admirado, ese que nos dejó a todo el pueblo spinetteano la noticia del último 8 de febrero. Pero este marco tenía un error conceptual que Pedro Aznar aclaró desde el comienzo.

El encuentro no sería un homenaje a su inmensidad sino una celebración, un agradecimiento al legado maravilloso que Luis dejó. Y por eso la baja temperatura que proponía el clima, fue opacada con la calidez de los miles de participantes dirigidos por la excelentísima figura de Pedro Aznar quien fue el encargado de elegir los tesoros que serían expuestos en esta oportunidad, acompañados también por Andrés Beeuwsaert, Roxana Amed y el extraordinario ‘‘Pomo’’ Lorenzo.

‘‘Si es que sus sueños son luces en torno a ti, tú te das cuenta que él ya nunca ha de morir, nunca ha de morir…’’ recordaba la voz de Pedro las mágicas enseñanzas del maestro, que a los 16 años componía este tema, el Tema de Pototo, que fue elegido por el anfitrión para inaugurar la celebración. Si 16 años parece demasiado joven para expresar un sentimiento tan profundo, los 23 abriles que tenía Spinetta cuando compuso el tema que proseguía en la lista parecen inentendibles.

La ``Cantata de puentes amarillos´´ es una de las piezas más maravillosas que se puedan apreciar de la vastísima obra que produjo en la voz hispana. Inspirada en las cartas que Vincent Van Gogh le escribía a su hermano Teo, provocó una erupción de un sinfín de melodías y poesía surrealista, en un joven Spinetta recién separado de su emblemática banda Pescado Rabioso.

Así entre lágrimas que no podían ocultar el choque de sensaciones tan dispares, como la tristeza que provoca el ausencia física en un mundo regido por lo material, pero también el agradecimiento infinito y admiración profunda a un ser que supo inspirar las mentes y los sentidos de varias generaciones que crecieron o se elevaron con su obra, se presentaron Perdonado (niño condenado); Kamikaze; No te Busques ya en el umbral; Dulce 3 Nocturno; Todas las hojas son del viento; Resumen Porteño; Figuración; Serpiente, viaja por la sal; Los libros de la buena memoria (tema que quedó eternizado junto al mismo Aznar, en la presentación en el programa televisimo de Juan Alberto Badía por los años ’80); Cementerio Club; Umbral; Sexo; Blues de Cris; Figuracion; El anillo del capitán Beto; Barro tal Vez; Durazno Sangrando… creo que no hace falta agregar absolutamente nada a los títulos anteriores, todo el que escuchó cada uno de esas piezas sabe que hablan por sí solas.

Claro que sería difícil, para no citar al ``imposible´´, Seguir viviendo sin su amor y es por eso que el Flaco sabiendo de la finitud de los cuerpos plasmó su amor en esta obra infinita para que todos nosotros podamos seguir viviendo con su amor y en agradecimiento, el músico que formó parte de una de las bandas más importantes de la música nacional (Seru Girán), instó a todos los presentes a cantar uno de emblemas de la obra celebrada, ‘’Muchacha ojos de papel’’.

Así, aplacando el frío alrededor de una obra inspirada principalmente por el amor, las miles de personas escucharon los últimos temas (Todos estos años de gente; Quedándote o yéndote; Que ves el cielo; Ella también) y entre aplausos y llantos, cerraron la primer celebración multitudinaria de una un legado eterno, sin la presencia física de su autor, pero con la magia y energía de su alma acompañando la velada.

Quizás porque su música, su poesía y el sentido de cada una de sus palabras haya atravesado tan profundamente el alma y la conciencia de cada uno de los que lo escucharon, es que no puede existir la posibilidad en la cabeza de nadie que la desaparición física de Luis Alberto Spinetta lleve a su ausencia.  Su presencia es eterna. El flaco es inmortal.

martes, 14 de febrero de 2012

Al hombre de luz



Hoy no me queda más que creer en la eternidad de las almas, creer que tu luz seguirá creando y componiendo más allá de la desaparición de tu cuerpo. Y es que pensar que esa magia inigualable que usas para embellecernos la vida, para decorarla como decías, no va a abrazarnos una vez más y elevarnos como en cada nueva canción, en cada palabra que salía de tu boca, en cada melodía que dibujaba tu guitarra, me hace sentir vació, me da miedo.

Y es por eso que decido creer que tu alma está cantando en algún rincón del universo y que volveré a encontrarte alguna vez para que me emociones y me llenes como lo hiciste tantas veces.

En ese momento, cuando te encuentre, voy a aprovechar para decirte lo que no pude. Para agradecerte por cada una de esas noches en que mi viejo y yo nos preparábamos y salíamos de casa con la sonrisa más grande que nunca, para ir a verte y darnos cuenta que viéndote éramos uno,  nada nos desunía en ninguna de esas noches en La trastienda, en el Coliseo, en Velez, en los pequeños teatros y cuando uno no podía ir e iba el otro disfrutábamos por los dos de toda tu entrega  y no veíamos la hora de vernos para contarnos hasta el mínimo detalle todo el concierto. También agradecerte por aquel día (que mis nervios por tenerte adelante no me permitieron), que con tu humildad y generosidad saludaste a papa por sus cincuenta años. Esos gestos propios de un único son los que voy guardar siempre.

No fuiste un músico más para mí, ni  para mi familia. Todo el que me conoce  sabe lo que representas en nosotros y por eso nunca se va a borrar tu huella.

Te amamos y te recordaremos siempre y cada vez que mire al cielo sabré que la canción llego hasta el Sol y que allí algún día nos reencontraremos.

Gracias.