lunes, 3 de diciembre de 2012

Nubarrón de tormenta


Foto: Seba Tornamira

La previa a un concierto de Liliana Herrero puede representarse con la imagen de un enorme cúmulo de agua concentrada en un cielo negro que augura la ferocidad con que se va a desarrollar el acontecimiento.

La artista entrerriana tiene la capacidad de interpelar al público con su intensidad y conversar a través de las emociones con cada una de las personas presentes.

Su energía, que se dispara a través de su voz única, expresa un movimiento constante de este tiempo. Este tiempo que intenta romper con los lazos comunes que atan a la cultura, que la repiensa, que la discute. Un tiempo que pretende un cambio, un nuevo viento.

En momentos donde las sociedades se complejizan, donde todo comienza a moverse, la cultura abre espacios a nuevas profundidades. Herrero representa esa complejidad y por eso la vigencia de su arte.

Pero su apuesta es mayor y en el final de un concierto de por si intenso, que contó con la compañía de Juan Falú para interpretar entre otras una variación sobre Alfosina y el mar con la calidad que sólo el músico tucumano puede impregnarle o el recuerdo de la hermosa melodía de Run Run de Violeta Parra, la artista oriunda de Villaguay suelta una explosiva versión de la zamba 
‘‘a diablera’’ música de Hilda Herrera y letra de Antonio Nella Castro que en versos como ‘‘total cuando haga noche en medio de la huella y se eche largo a largo debajo de algún tala el diablero mirando las estrellas ya ni se acordará de cuánto gana’’ hiende las almas de todos los presentes en el Teatro.

Una artista que transita la música como una búsqueda constante, expone a una sociedad que transita un movimiento constante hacia un nuevo cambio.

Luego de interpretar el hermoso tema de Fernando Cabrera 
‘‘El tiempo esta después’’ y ‘‘Nostalgiosa’’ Herrero se retira bajo una ovación encendida que le pide que regrese para dar un último grito.
‘‘La revolución es un sueño eterno…’’ parece cerrar perfectamente el concepto del encuentro en la calle Sarmiento 2255.

Una fotografía de Kaloian Santos Cabrera proyectada sobre una gran pantalla (ubicada en el centro del escenario) y la voz de Liliana Herrero sobre los acordes de 
‘‘Confesión del viento’’, le daban cuerpo a esa frase que expresa el infinito camino hacia un cambio, la incansable ruptura de las viejas ataduras que impiden el progreso y el surgimiento de algo nuevo y transformador.

Foto: Seba Tornamira

1 comentario:

  1. En este link está la foto de Kaloian a la que hace referencia el artículo.

    https://fbcdn-sphotos-h-a.akamaihd.net/hphotos-ak-snc6/270121_4316981875015_1992798974_n.jpg

    ResponderEliminar