martes, 22 de noviembre de 2011

Esclavo
De tus caprichos,
De tus tiempos,
De tus miserias,
Del vacío que dejas día a día.

Esclavo
De tus desprecios,
De tus mentiras,
De tus miedos,
De tu sombra que no se aleja.

Esclavo
De la luz de tu sonrisa,
De tus ojos cuando miran,
De tu voz
(la voz oscura del silencio).

Esclavo hasta que ella
acompañe esta plegaría,
Como a los pasos de Ernesto,
Como a la fiebre del parque,
Como al cielo dibujado en la bandera de aquel mayo,
Como a la dulce Nicaragua,
Como a los jóvenes de Córdoba.

Esclavo hasta  que ella,
Pise fuerte nuevamente
Y en un canto insurgente
Sea esta canción más bella.

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